pedidos de comida a domicilio

La fiebre del “para llevar” en el escenario COVID

¿Qué te gustaría comer hoy?

“Hoy no tengo ganas de cocinar hoy, ¿pedimos comida china?”

Nunca fue tan fácil como lo es hoy el disfrutar en cualquier día de la semana de cocina tailandesa, italiana, india o local. Con un simple toque en una aplicación de tu smartphone, puedes tener tu comida favorita en la puerta de tu casa, sin siquiera dejar tu asiento en el sofá (aparte de para abrir la puerta claro). Es cierto que incluso antes de los smartphones y las aplicaciones, un chow mein, una pizza margarita o un burrito tex-mex estaban a tan sólo una llamada de distancia. Sin embargo, el crecimiento de empresas que realizan entregas a domicilio de alimentos, como UberEats, Deliveroo y Glovo, también ha modificado la forma en la que hacemos pedidos a domicilio. Lo simple del uso de aplicaciones como esas, el envío rápido y barato, la amplia variedad de opciones de restaurantes, son factores que se combinan para facilitar una elección entre los cientos de restaurantes que se ubican en la localidad, de una manera muy sencilla. Estas opciones son otros ejemplos del modelo de economía colaborativa, como lo es Airbnb. Además, la conveniencia y precisión que ofrece el hacer pedidos en línea, son razones que se suman para optar por estos servicios de entrega de alimentos.

Más aun en esta época de pandemia, los beneficios de usar estas opciones de entrega a domicilio no se limitan a saciar el hambre del comensal que hace el pedido, sino que se extienden, pues también ha permitido que muchos restaurantes tengan la oportunidad de seguir brindando su servicio a su clientela. En respuesta a la fuerte disminución en el número de comensales que esta crisis mundial ha causado, muchos negocios que expenden alimentos  han tenido que reinventarse e innovar para mantener una clientela y sobrevivir  a este un período difícil con pocos o en muchos casos ningún ingreso.

Después de meses en cuarentena, la población española contaba los minutos para poder volver a comer fuera y socializar de nuevo. Estas son actividades sociales que juegan un papel muy importante en la cultura española, pero tuvieron que ser canceladas temporalmente mientras se combatía el creciente número de contagios del COVID-19 en el país. El pasar de estar cerrados por semanas, a sólo permitir el 50% de capacidad en espacios abiertos como terrazas, causó que varios restaurantes tengan que despedir a la mayoría de sus empleados, mientras que para los propietarios de negocios pequeños y emprendedores esta ha sido una etapa en la que realmente se encuentran luchando para mantenerse vivos.

Para muchos de estos establecimientos la opción de entrega a domicilio apareció como la única luz de esperanza para mantenerse a flote. Hoy, ya a tres meses del inicio de la cuarentena, aún recuerdo el primer pedido que hice por medio de JustEat: una sopa rámen y un katsu don. Recibí mi pedido usando mascarilla y con las manos desinfectadas. Por supuesto también desinfecté los artículos de entrega, pero ¡qué alegría!

Los medios de comunicación españoles informaron de un aumento de entre el 40 y el 50%, en las ventas de comida a domicilio, ya que incluso los restaurantes que no ofrecían servicio de reparto antes de la pandemia, ahora estaban preparando menús de comida para llevar, en un esfuerzo por recuperar parte de los ingresos perdidos. Este efecto se ha visto se también entre los supermercados que han experimentado también un crecimiento considerable en el número de entregas a domicilio. El otro día me encontré con un anuncio que promocionaba una experiencia gastronómica en mi propia casa, donde todos los alimentos se me entregarían a domicilio conjuntamente a una receta donde se detallarían los ingredientes y las instrucciones para que yo puedo recrear en mi propia cocina una comida digna de una estrella Michelin.

La pandemia que aún vivimos, hace que mucha gente piense dos veces antes de decidir visitar un restaurante el día de hoy. Algunos preferirán ser atendidos en una terraza al aire libre sobre la opción de comer dentro, por temor a una mayor probabilidad de contraer el virus en el interior del establecimiento. Mientras que otros, en cambio, optan por la entrega a domicilio. Muchos negocios han tenido que repensar toda su estrategia para mantenerse a flote en este tiempo de desafío, y por supuesto las empresas que expenden alimentos y bebidas no son una excepción.  Ya a puertas de la temporada de invierno y, para algunos países también, de una segunda ola de contagios, incertidumbre y restricciones, estas medidas de resiliencia se pondrán a prueba una vez más. Los negocios que estén mejor preparados tendrán más posibilidades de sobrevivir.

Otros actores de la industria que también hoy luchan por sobrellevar el bajo número de visitantes y la falta actual de demanda, podrían considerar un re enfoque en la manera de proporcionar su servicio o de entregar su producto a sus clientes finales. ¿Buscas inspiración sobre cómo mejorar y adaptar la producción y venta de tus productos y servicios en medio de la pandemia?, o tal vez ¿quieres acceder a consejos de expertos certificados que entienden los negocios relacionados al turismo gastronómico? Si la respuesta es positiva no dudes en contactarnos para definir el tipo de asesoría que podríamos ofrecerte.  

Además, si quieres invertir este tiempo de dificultad en prepararte para cuando las cosas se normalicen de nuevo y tienes un negocio de servicios de alimentos, puedes considerar  tomar nuestra clase magistral, “Turismo gastronómico para chefs y profesionales de negocios de alimentación” donde obtendrás ideas sobre cómo atraer a los turistas gastronómicos y viajeros  entusiastas sobre la cultura gastronómica.

Autor: Rosanna Olsson. Editado por Erik Wolf. Traducción al español: Lilí Torres.

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